Personalidad
   
"Realista poderoso, primera personificación cumplida de nuestro arte nacional y verdadero precursor de los pintores del Siglo de Oro, en cuyas obras revela el genio independiente, viril y concentrado de este maestro de Castilla...". Manuel Gómez Moreno
   

 

Pedro Berruguete debe figurar con pleno derecho entre los mayores maestros de la pintura española de todos los tiempos, junto a Velázquez, Goya, o el Greco. La fuerza y el carácter de este pintor paredeño es tal que sus obras difícilmente pueden se confundidas. Destaca en ellas la extraordinaria sensación de realidad que transmiten al espectador. Sus personajes parecen sacados del entorno inmediato del pintor. El dibujo es de una corrección tal que nos invita a creer que el autor estudiaba sus obras directamente del natural. El color lo utiliza con vigor, con tonos nítidos e intensos, pero sin estridencias. Otro de los factores que contribuyen en gran manera al realismo de sus obras es la habilidad para sugerir las diferentes calidades táctiles de los objetos: telas, piedras preciosas, maderas, piedra, joyas, metales, cerámicas, vidrios, carnaciones, cabellos..., todo estimula con fuerza el sentido del tacto mediante la pura ilusión visual. También los espacios donde Pedro Berruguete sitúa los elementos que integran la composición tienen gran verosimilitud. Sus arquitecturas están construidas sobre un sistema de perspectivas en el que se mezclan teorías geométricas, aprendidas sin duda en Italia, y conocimientos empíricos fruto de la observación y la experiencia.

Los retratos de Pedro Berruguete, hombres ilustres pintados para el "Studiolo" del Palacio Ducal de Urbino, como los seis reyes y profetas de la Casa de David de la predela del Retablo Mayor de Santa Eulalia en su villa natal de Paredes de Nava, deben de ser considerados como las primeras obras maestras en este género dentro de la pintura española.

Tras su vuelta a Castilla sorprende el aspecto gótico tan insistido, aristado y puro de muchas de sus arquitecturas y elementos ambientales de sus tablas. Son formas medievales que se hallan reiteradas, dibujadas con delicadeza y que están tremendamente fundidas con los personajes, sus ánimas y los temas. Los brocados de sus trajes, las telas con dobleces de tacto espeso (Pedro Berruguete es entre otras cosas eso: tacto), los rostro curtido por soles castellanos y esas arquitecturas con glabetes con arcos unas veces agudos y otras redondos, pero con molduraje gótico, y esos artesonados moriscos con carpintería mora. No conviene olvidar una de las características habituales de Berruguete, que es el arco de fondo que crea nichos y valora objetos de un primer plano que la mirada del observador puede redondear; un artificio que encarna el realismo de estas imágenes con sombras y relieves pungentes, al que contribuyen los fondos de brocado de oro que tanto prodiga en sus escenas.

Posiblemente el valor esencial de su arte sea el profundo humanismo. Todas la figuras encarnan seres vivos, personajes de una presencia evidente y sólida. Todos se hallan modelados hundiendo los rasgos sobre el hueso de su psicología; todos firmes, corpóreos, respetando y aún exaltando sus rictus diferenciadores, sus facies de enérgica individualidad. Ningún artista dispone de un tal elenco de personas con sus destinos tan exactos y singulares como sus rostros.

La técnica de pintura al óleo empleada por Berruguete es en esencia como la que emplearon los maestros flamencos del siglo XV, en una línea distinta a la de los italianos. Pedro Berruguete viene a ser el primer pintor español que no sufre una degeneración de su arte después de alcanzar la madurez artística. Y a pesar de que se ha hablado de la "involución" del artista paredeño hacia planteamientos mas góticos, si parece que este extremo se halle ampliamente superado por la cantidad y calidad de Pedro Berruguete. Lo único que el artista paredeño hizo fue amoldarse a los cánones de trabajo que entonces se establecieron en Castilla y León. Aún así su sello personalísimo ha dejado huella imborrable en la historia de la Pintura Española de todas las épocas.