Pedro_Italia
   

1. Viaje a Italia

Probablemente, Pedro Berruguete partió para Italia, seguramente desde Castilla, entre 1.473 y el verano de 1.474 con la intención de perfeccionar su arte. Como en todo lo relacionado con el pintor la oscuridad es lo que predomina y es difícil entender cuales fueron las razones exactas para que el pintor paredeño marchase a la Italia del Renacimiento, destino insólito para los pintores castellanos de la época, en vez de hacerlo hacia los Países Bajos.

Una de las razones por lo que Pedro Berruguete escogió Italia pudiera ser el que su tío fray Pedro Berruguete estuviese en este país y esta circunstancia primero le hubiera puesto en conocimiento del arte del Quattrocentos y después le hubiese facilitado la marcha a Italia y los posteriores enlaces para su perfeccionamiento a si como los comitentes para quienes pintar. A lo mejor también su relación con la familia Manrique (señores de Paredes), y con los González de Mendoza -familiares directos de los Manrique-, pudieron influir es su decisión de encaminar sus pasos hacia el país trasalpino. Una vez en Italia, aún queda por desvelar donde fue el lugar hacia donde Berruguete se encamino como primer punto de estancia en este país. Lo que parece poco posible es que este destino fuese Urbino. 

De las obras de Pedro Berruguete en Italia poco sabemos -excepción hecha con las pinturas del Palacio Ducal de Urbino y una obra en el Museo de Brera de Milán-. Todo lo demás o está desaparecido o bien la obras que se conocen se atribuyen a otros autores.


2. El problema de Urbino

El denominado "Problema de Urbino", viene dado por el amplio y arduo debate internacional sobre las obras pictóricas del palacio del duque de Urbino (Federico de Montefeltro), verdadera exposición de la pintura del renacimiento, para intentar fijar su autoría. Desde siempre las obras del palacio ducal de Urbino se han atribuido a Justo de Gante (Joos van Wassehove), pero con la sospecha por parte de algunos historiadores de arte de que en estas pinturas intervinieron mas artistas que el mencionado Justo de Gante. Entre estas obras caben destacar la "Comunión de los apóstoles"  y los veintiocho "retratos de hombres ilustres".

En la década de los años 50 el historiador Juan Allende Salazar, el conde Carlo Gamba y Roberto Longhi, llegaron a la conclusión de que Berruguete fue uno de los pintores que intervinieron en las obras que mandó hacer el duque de Urbino, para decorar sus palacios. Antes en 1.927 se empieza a afirmar que Pedro Berruguete participó en estas pinturas de Urbino para el duque Montefeltro y es entonces cuando entre los historiadores de arte mas reconocidos se forman dos grupos con opiniones y teorías enfrentadas. Uno de ellos afirmaba que el autor de los "retratos de hombres ilustres". de Urbino eran de Justo de Gante, activo en Italia hacia 1.468 y que los diferentes estilos y las mezclas de los mismos se debía a una lógica evolución que el pintor flamenco fue experimentando por su estancia en Italia y su contacto con los maestros italianos de la época. También se argumentaba las diferencias existentes entre las pinturas de Berruguete en Castilla y las del palacio de Urbino; evidentemente, que entre las obras pintadas en Italia y las pintadas en Castilla se encuentran diferencias , pero también muchas semejanzas. Hay que ser conscientes de que Pedro Berruguete no podía trabajar de igual modo en Castilla que en Urbino. Conociendo los encargos que tuvo el artista paredeño al volver de Italia, se comprende perfectamente que no podía utilizar la misma técnica, ni tampoco el mismo dibujo subyacente, ni los estadios de color utilizados en Italia.

En el otro grupo, contrario al anterior, se opinaba que las diferencias entre los "retratos de hombres ilustres" y también las otras obras del "studiolo" de Urbino, eran tan grandes que como mínimo apuntaban a la colaboración de un segundo pintor. Aunque parece extraño que al comparar los "retratos de hombres ilustres" y las obras de Berruguete en Castilla, particularmente las figuras de "las pradelas del retablo mayor de Santa Eulalia de Paredes de Nava", no se haya pensado antes en el pintor paredeño como el artista de los retablos de Urbino, dado su personalísimo e inconfundible estilo. Es precisamente el conde Carlo Gamba el primero en dar cuenta de una cita recogida por Pungileone en su "Elogio storico de Giovanni Santi, pittore e poeta, padre del gran Raffaelo di Urbino" en 1.822, de un "Pietro Spagnolo pittore" que estaba en Urbino el 14 de Abril de 1.477, según aparece en una entrada del notario Simone di Antonio Vanni (1.424-92).

A partir de 1.960 se inicia una nueva etapa (fase) en la historiografía de Pedro Berruguete. A lo largo de esos años los nuevos métodos de análisis y restauración de las obras han permitido -quizás- resolver el llamado "Problema de Urbino", sólo a falta de algunas matizaciones. Las investigaciones realizadas por Nicole Reynaud y Claudie Réssort sobre la serie de retratos del Museo Louvre (Paris), tras su restauración y paso por el laboratorio, de la que dieron cuenta en un artículo publicado en 1.991 en la Revue du Louvre. Los análisis científicos y la observación profunda de la superficie pictórica de las tablas de Louvre, bien visibles al acabar la restauración, han permitido llegar a la conclusión de que el trabajo de composición de estas obras se realizó en dos etapas bien diferenciadas en el tiempo. La primera etapa corresponde al trabajo de Justo de Gante, que al parecer fue el autor de todo el diseño, como se puede comprobar por el dibujo subyacente, a través de las reflectografías infrarrojas y radiografías, pero después de empezar a aplicar el color no concluyó el trabajo, aun siendo una incógnita el motivo de ello -si bien al principio se especuló sobre la muerte del pintor flamenco-, ahora se contempla la posibilidad de que no terminó los retratos por no realizar su trabajo de acuerdo con los deseos del duque de Urbino.

En un segundo momento, como se dijo antes diferenciado en el tiempo, se hizo cargo de esos retratos otro maestro, Pedro Berruguete, y aunque no se sabe la fecha del inicio de los trabajo por el pintor paredeño, todo parece indicar que fue a partir de octubre de 1.474. Puede ser que la labor de Berruguete se limitó a las capas del color, transformando una obra que estaba más avanzada de lo que en un principio se podía pensar. Sin duda, Pedro cambió algunas de las vestiduras que cubrían a los personajes pintados por Justo, por orden de Federico de Montefeltro e imprimió a estos personajes su profundo humanismo y toda la viveza y presencia sólida de su arte.

Pese a ello, en 1.995, Micheline Comble-Sonkes rechazó estas conclusiones y siguió manteniendo la tesis de la no participación de Pedro Berruguete en las pinturas del palacio de Urbino. Pero en 1.997, Vladimir Juren dio a conocer en la Revue de l´art un dibujo sobre la "Comunión de los apóstoles" de Urbino, conservado en la Biblioteca Nacional de Paris, y que el bibliotecario Gabriel Naudé envió desde Italia a Paris a Jacques Dupuy, con una carta fechada el 14 de noviembre de 1.632. El dibujo está ejecutado durante la estancia de Naudé en Urbino y representa un copia de la tabla de la "Comunión de los apóstoles", y aunque no de forma puntual, pues faltan algunos detalles, el diseño que recoge algunas inscripciones en latín, presenta abajo en la esquina izquierda escrito igualmente en latín: " Petrus Hispanus pinxit". 


3. Las Obras

Aun así la polémica no está cerrada y quizá en los próximos años sigan las investigaciones y las teorías e hipótesis sobre este "Problema de Urbino". Los veintiocho hombres ilustres que componían el "studiolo" de Urbino son: Hipócrates (98x67 cm.); Pietro Apponio (L. 93x69 cm.); Dante (L. 111x64 cm.); Petrarca (U 111x64 cm.); Platón (L. 100x76 cm.); Aristóteles (L. 100x60 cm.); Ptolomeo (L. 97x64 cm.); Boecio (U. 97x67 cm.); San Gregorio Magno (U. 117x69 cm.); San Jerónimo (L. 117x68); San Ambrosio (U. 117x79); San Agustín (L. 116x62 cm.); Cicerón (U. 100x78 cm.); Séneca (L. 100x76 cm.); Homero (U. 94x77 cm.); Virgilio (L. 90x76 cm.); Moisés (U. 115x80 cm.); Salomón ( U. 115x80 cm.); Santo Tomás de Aquino (L. 114x76 cm.); Duns Scoto (U. 117x73 cm.); Euclides (U. 95x59 cm.); Vittorino de Feltre (L. 95x63 cm.), Solón (L. 95x63 cm.); Bartolo Sentinati (U. 95x69 cm.); Pío II (U. 116x57 cm.); Bessarión (L. 115x56 cm.); San Alberto Magno (U. 115x56) y Sixto IV (L. 116x55 cm.). El saber cuantos de estos ilustres pintó total o parcialmente Pedro Berruguete aún es una incógnita y los críticos y expertos no acaban de ponerse de acuerdo.

Para Camón Aznar la intervención de Berruguete está en San Agustín, Ptolomeo, Virgilio, Séneca, Sixto IV, Platón, Vittorino da Feltre, Dante, Salomón, Hipócrates, Petrarca, Moises, como obras casi exclusivamente suyas propone a San Anselmo, Solón, Homero, San Alberto, San Jerónimo y Boecio.

También pintó cuatro Alegorias de las Artes Liberales: la Retórica (T.154x102 cm.); la Música (T.154x97 cm.); la Dialéctica (T. 150x110 cm.); y la Astronomía (T. 150x097 cm.)